Un transformador sin carga sigue consumiendo una corriente pequeña, la de excitación, que es la necesaria para establecer el flujo magnético en el núcleo y cubrir las pérdidas por histéresis y corrientes de Foucault. Suele estar entre el 0,5 % y el 2 % de la corriente nominal.
El ensayo consiste en aplicar tensión reducida a un devanado con el otro en circuito abierto y medir la corriente resultante en cada fase y en cada toma. Lo que importa no es tanto el valor absoluto como el patrón: en un transformador trifásico sano las dos fases exteriores dan lecturas parecidas y la central algo menor.
Una desviación de ese patrón, o un cambio respecto al histórico, delata problemas del circuito magnético —chapas en cortocircuito, entrehierros, tornillería floja— y también espiras en cortocircuito o defectos del cambiador de tomas. Es complementaria de la relación de transformación: una detecta lo que a la otra se le escapa.