Para medir una resistencia de microohmios con dos cables, la propia resistencia de los cables y de sus contactos —que es del mismo orden o mayor— se suma a la lectura y la arruina. El método de cuatro hilos, o método Kelvin, separa las dos funciones: dos cables inyectan la corriente y otros dos, independientes, miden la caída de tensión directamente sobre el objeto.
Funciona porque el voltímetro tiene una impedancia muy alta y por sus cables no circula prácticamente corriente, de modo que su resistencia no produce caída y no entra en la cuenta. Lo que se mide es la tensión que hay realmente entre los puntos donde se apoyan las pinzas de tensión.
Es obligado en toda medida de resistencia baja: contactos de interruptor, uniones de barras, devanados de transformador, shunts y conexiones de batería. En la práctica hay que cuidar el orden de las pinzas —las de tensión siempre por dentro de las de corriente— y esperar a que la corriente se estabilice en cargas inductivas.