Una batería no entrega los mismos amperios-hora a cualquier corriente: cuanto más rápido se descarga, menos capacidad da antes de llegar a la tensión final. El ingeniero alemán Wilhelm Peukert describió en 1897 esa pérdida con una ley sencilla, In × t = constante, cuyo exponente n lleva su nombre. Con la capacidad nominal C dada a un régimen de H horas, el tiempo de descarga a una corriente I es t = H × (C / (H × I))n.
Con n = 1 la batería sería ideal y su capacidad no dependería de la corriente. En plomo-ácido abierto el exponente suele estar entre 1,2 y 1,3, en las de válvula regulada (AGM y gel) entre 1,05 y 1,15, y en litio-ion muy cerca de 1. Se calcula con dos puntos de la tabla del fabricante, dos corrientes I1 e I2 con sus tiempos t1 y t2: n = log(t2/t1) / log(I1/I2). El exponente crece con el envejecimiento y cambia con la temperatura.
Es una aproximación útil para estimar autonomías, pero se aleja de la realidad en descargas muy rápidas o muy lentas y no tiene en cuenta la tensión final elegida. Por eso IEEE 485 dimensiona con las curvas del fabricante y no con Peukert. La calculadora de baterías lo usa para la autonomía cuando no se dispone de esas curvas.