El flicker es la molestia visual que produce una lámpara cuando la tensión de alimentación fluctúa varias veces por segundo. El ojo humano es especialmente sensible en torno a 8,8 Hz, donde una variación de tensión de apenas el 0,3 % ya resulta perceptible.
Lo provocan cargas que varían bruscamente: hornos de arco, soldadura, arranque de motores grandes, molinos. No daña los equipos, pero es una de las quejas más frecuentes de los clientes conectados cerca de instalaciones industriales y por eso está regulado.
Se cuantifica con dos índices definidos en la IEC 61000-4-15: el Pst, severidad a corto plazo, medido en ventanas de 10 minutos, y el Plt, a largo plazo, calculado a partir de doce Pst consecutivos, es decir, sobre 2 horas. El umbral convencional de molestia está en Pst igual a 1.