Una carga lineal conectada a una red de 50 Hz consume una corriente senoidal a 50 Hz. Una carga no lineal —variadores de frecuencia, fuentes conmutadas, iluminación LED, hornos de arco— consume la corriente a impulsos, y esa forma de onda deformada equivale matemáticamente a la suma de la fundamental más componentes a 150 Hz, 250 Hz, 350 Hz y así sucesivamente.
Esos armónicos no transportan potencia útil pero sí calientan: sobrecargan el neutro en instalaciones trifásicas, elevan las pérdidas en transformadores y motores, hacen saltar protecciones sin causa aparente y degradan condensadores de compensación. El tercer armónico y sus múltiplos son especialmente problemáticos porque se suman en el neutro en lugar de cancelarse.
La medida se hace con un analizador de calidad de red que descompone la onda y da la amplitud de cada orden, normalmente hasta el 50. La norma de referencia es la IEC 61000-4-30, que define las clases de precisión, y la EN 50160, que fija los límites admisibles en la red de distribución.