resistividad del terreno

Resistencia que ofrece el suelo al paso de la corriente, medida en ohmios·metro. Es el dato de partida para diseñar una puesta a tierra.

La resistividad del terreno indica cuánta oposición ofrece el suelo a que la corriente se disperse por él, y se expresa en ohmios por metro. Varía enormemente: de menos de 10 Ω·m en un terreno arcilloso y húmedo a más de 10.000 Ω·m en roca o arena seca, y en el mismo emplazamiento cambia con la estación y la humedad.

Es el punto de partida de cualquier diseño de puesta a tierra, porque determina cuántas picas, de qué longitud y con qué separación hacen falta para alcanzar el valor de resistencia objetivo. Medirla antes de construir evita rehacer la instalación después.

El método estándar es el de Wenner, con cuatro electrodos igualmente espaciados en línea: se inyecta corriente por los dos exteriores, se lee la tensión entre los dos interiores y la resistividad sale de multiplicar la resistencia leída por 2π y por la separación. Variando esa separación se sondean capas cada vez más profundas.

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