Durante una maniobra de apertura o cierre, el contacto móvil de un interruptor recorre unos centímetros en unas decenas de milisegundos. Un transductor acoplado al mecanismo registra esa posición instante a instante y produce la curva de desplazamiento, que es la firma mecánica de la maniobra.
De la curva se extraen los parámetros que realmente definen el estado del mecanismo: la carrera total, la velocidad en el tramo de separación de contactos —que es la que determina si el arco se extingue bien—, la sobrecarrera, el rebote y el comportamiento del amortiguador al final del recorrido.
Es el dato que distingue un analizador de interruptores básico de uno completo. Un equipo de tiempos dice si la maniobra tardó lo debido; la curva de desplazamiento dice además por qué, y permite ver un muelle cansado o un amortiguador agotado antes de que el tiempo se salga de tolerancia.