Los descargadores de baterías aplican una descarga controlada a corriente constante para medir la capacidad real de un banco estacionario. Es el único ensayo que demuestra cuántos minutos aguantará la batería en un corte de red: la tensión de flotación y la impedancia interna orientan, pero no sustituyen a la prueba de capacidad.
El equipo conecta un banco de resistencias regulado y mantiene la corriente de descarga constante mientras registra tensión total, tensiones de elemento y tiempo transcurrido. La prueba termina al alcanzar la tensión final definida (típicamente 1,75 V por elemento en plomo-ácido). La capacidad se calcula respecto al régimen nominal (C5, C8 o C10) y se compara con el criterio de sustitución de IEEE 450: reemplazar cuando cae por debajo del 80 %.
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IEEE 450 recomienda una prueba de aceptación inicial, otra dentro de los dos primeros años y después intervalos periódicos que se acortan (hasta anuales) cuando la capacidad se acerca al 85–80 %.
Una descarga controlada hasta la tensión final normalizada forma parte de la vida útil prevista del banco. El riesgo real es lo contrario: descubrir en un corte de red que el banco no tenía capacidad.
Sí: se ensaya por bancos redundantes, con banco provisional, o con equipos que permiten reconectar la batería inmediatamente si aparece una alarma durante la prueba.
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