Una descarga parcial es una ruptura eléctrica localizada que salta dentro de una burbuja, una grieta o una interfaz mal ajustada del aislamiento, sin llegar a cortocircuitar los dos electrodos. Cada descarga dura nanosegundos y libera muy poca energía, pero se repite miles de veces por segundo y erosiona el material poco a poco.
Importa porque es el mecanismo de degradación que precede a la mayoría de los fallos de aislamiento en transformadores, celdas, cables y máquinas rotativas, y porque aparece meses o años antes del fallo. Detectarla a tiempo convierte una avería imprevista en una intervención programada.
Se mide por varios caminos complementarios: acoplamiento eléctrico según la norma IEC 60270 (en picoculombios), emisión acústica con sensores ultrasónicos, tensión transitoria en la envolvente (TEV) para celdas metálicas, y emisión de radiofrecuencia. En campo lo habitual es combinar dos de ellos para localizar la fuente.