Vídeo: RAPIDOX 2100Z
RAPIDOX 2100Z, analizador de oxígeno de zirconia, desde ppb hasta el 30 %. Explica cómo funciona el sensor, cómo se instala, qué filtros necesita, cómo se calibra y cómo se integra.
RAPIDOX 2100Z: analizador de oxígeno de zirconia, de ppb al 30 %. Cómo funciona el sensor, cómo se instala, qué filtros necesita, cómo se calibra y cómo se integra en planta.
Vídeo generado con IA. La información debe ser validada por un ingeniero de Amperis.
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Transcripción del vídeo
Qué mide el analizador, por qué un sensor de zirconia sobrevive donde otros no, y cómo instalarlo, calibrarlo y manejarlo. En una atmósfera inerte, el oxígeno es el contaminante que arruina el trabajo. Unas pocas partes por 1000000 oxidan una soldadura, estropean un tratamiento térmico, o colorean una pieza metálica impresa. El problema es medirlo donde realmente ocurre el proceso: caliente, sucio y agresivo. La respuesta es un sensor de zirconia.
Trabaja caliente, a propósito, y por eso tolera los ambientes que acaban con otros sensores, y por eso dura. Y cubre un rango que muy pocos instrumentos alcanzan en una sola caja: desde partes por billón hasta el 30 %. El oxígeno rara vez es lo único que conviene conocer. Los sensores auxiliares lo convierten en un instrumento multimedida sin añadir una segunda caja. Y se construyó para conectarlo a algo más grande.
Dos salidas analógicas, dos relés de alarma, y un enlace serie que habla Modbus. Cabe donde está el proceso: en una mesa, en un panel, o en una pared dentro de una caja estanca. El frontal es deliberadamente pequeño: una pantalla, 4 teclas y dos conectores. A todo se llega desplazándose y pulsando enter. Ponerlo en marcha son 4 conexiones, y el orden importa menos que el cuidado: gas, sensor, salidas, alimentación.
Entre el proceso y el sensor suele haber un tren de acondicionamiento, y merece la pena construirlo bien: partículas, después agua, después gases agresivos, después disolventes. Cada filtro existe para un enemigo concreto, y montar el equivocado es tan malo como no montar ninguno. La calibración es donde se gana o se pierde la mayor parte de la precisión. El analizador guarda hasta 5 puntos de calibración; 3 se ajustan en fábrica y deben dejarse en paz.
Los otros dos son suyos, y el aire ambiente normal, al 20,95 %, suele ser uno de ellos. Después las salidas, que es como el resto de la planta ve la medida. Las dos salidas analógicas son configurables, y también las dos alarmas. Y el software, que es donde el instrumento se vuelve útil a lo largo del tiempo y no solo en un momento. Se instala desde la memoria suministrada, se conecta por el enlace serie, y desde entonces toda la configuración está en pantalla en vez de detrás de 4 teclas.
Y la parte que se gana el sueldo: el registro de datos, con gráfica en directo mientras ocurre el proceso. Marque guardar en fichero antes de empezar, y el ensayo termina como una hoja de cálculo desde la que puede graficar. Por último, el mantenimiento, que trata sobre todo del sensor y de no dejar que la muestra arrastre cosas que no debe. Análisis de gases, de Amperis.
