Se llama máquina rotativa a todo motor o generador eléctrico, por oposición a los equipos estáticos como el transformador. Comparten un problema: el aislamiento del estátor trabaja sometido a la vez a tensión, temperatura, vibración y esfuerzos electromagnéticos, una combinación que ningún otro equipo sufre.
De ahí que el diagnóstico se apoye en varias medidas complementarias. La resistencia de aislamiento y el índice de polarización detectan humedad y contaminación; el factor de disipación mide el envejecimiento del volumen del aislamiento; las descargas parciales, medidas con acopladores capacitivos o con HFCT, localizan los defectos que progresan; y la resistencia de devanados descubre conexiones y soldaduras deterioradas.
La IEEE 43 fija los criterios de aislamiento y la IEC 60034-27 los de medida de descargas parciales. En máquinas grandes lo habitual es la vigilancia permanente, porque una parada no programada de un generador cuesta mucho más que el propio equipo de medida.