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Vídeo: PULD-40

Duración: 5:19 ·

PULD-40: sistema de inspección ultrasónica que escucha en una banda estrecha en torno a 40 kHz y convierte en sonido audible el efecto corona, los arcos y las fugas. Cómo oye lo que el oído no percibe, cómo se prepara y cómo se hace una inspección.

Vídeo generado con IA. La información debe ser validada por un ingeniero de Amperis.

Ver la ficha del producto: Sistema de inspección ultrasónica PULD 40

Transcripción del vídeo

Cómo oye el PULD-40 el efecto corona, los arcos y las fugas que el oído no percibe, cómo se prepara y cómo se hace una inspección. El efecto corona es la ionización del aire alrededor de un conductor cargado, cuando el campo es intenso pero no lo bastante para cebar un arco. Desperdicia energía y produce gases corrosivos que degradan y fragilizan los materiales cercanos. No dispara nada, así que hay que buscarlo. El efecto corona, los arcos y las fugas emiten ultrasonidos.

El PULD-40 escucha en una banda estrecha centrada en 40 kilohercios, de 38 a 48, muy por encima de casi todo el ruido de planta. Por eso sigue funcionando en una subestación o una fábrica ruidosas. El ultrasonido no se oye, así que el PULD-40 lo convierte. Una señal de 40 kilohercios sale a 1 2,4 kilohercios, por el altavoz integrado o por unos auriculares. A la vez, el nivel aparece en decibelios y en un gráfico de barras. 96 decibelios de rango dinámico.

Un sensor integrado optimizado para 3 metros y un sensor parabólico para 15. Cuatro horas con una batería de ion de litio, y 528 gramos en la mano. Arriba está el sensor cónico integrado. Debajo, el nivel en decibelios, el gráfico de barras y el indicador de batería. Una sola tecla lo enciende, y en segundos está listo. La toma para sensor externo está en el lateral, y el altavoz, abajo. ¿Qué sensibilidad tiene? Con el sensor integrado detecta una fuga de 0,125 milímetros de diámetro,

a 0,35 bar, a 3 metros de distancia. La carcasa resiste los impactos, y trabaja de menos 20 a 60 grados. Los accesorios: un sensor parabólico con mira y puntero láser, un sensor de contacto con sujeción magnética, auriculares con aislamiento acústico, un cable de audio para grabar la señal, gafas de realce del láser, un generador de ruido ultrasónico y una maleta rígida para todo. Antes de ir a campo, se comprueba el sistema con el generador de ruido ultrasónico. Su botón elige un modo lento o rápido, que indica el parpadeo de su LED.

Se apunta el PULD-40 hacia él: el nivel debe subir y el sonido debe acompañarlo. Si el LED parpadea en rojo, su batería está baja. La inspección en sí es sencilla. Se enciende, y en un lugar ruidoso se ponen los auriculares. Se apunta el sensor y se barre el equipo despacio. Se sigue la lectura y el sonido hasta su máximo: eso señala la fuente. Después se compara con componentes iguales cercanos.

Para aisladores, pararrayos, terminales, pasatapas e interruptores en altura se monta el sensor parabólico. Su cable se conecta a la toma para sensor externo, en el lateral del PULD-40. La parábola concentra el ultrasonido, y está optimizada para 15 metros. La mira y el puntero láser llevan la parábola al componente exacto. Desde el suelo, el operario recorre cada elemento, sin contacto y a una distancia segura, y busca el que suena más que los demás. Dentro de las envolventes metálicas el sonido no sale,

así que el sensor de contacto escucha a través del metal. Su sujeción magnética lo mantiene en el panel, y se pueden revisar varias celdas seguidas: aparamenta, centros de transformación compactos, cajas de cables, transformadores secos y empalmes. Los mismos ultrasonidos salen del desgaste mecánico y de las fugas. Por eso el PULD-40 revisa también motores, compresores, engranajes y bombas, encuentra fugas de presión y de vacío,

y comprueba la estanqueidad de puertas y ventanas de aeronaves. Cuatro normas. Respetar las distancias de seguridad: el PULD-40 nunca necesita tocar una parte en tensión. El sensor de contacto va solo sobre envolventes metálicas puestas a tierra. Nunca apuntar el láser a los ojos de nadie. Y cargar la batería entre 0 y 50 grados. Se usa en mantenimiento predictivo en compañías eléctricas e industria: para localizar el efecto corona y los arcos en instalaciones de alta tensión,

revisar aparamenta y transformadores, comprobar máquinas y encontrar fugas, incluso en plantas ruidosas. Detección de descargas parciales, de Amperis.

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